El Imperio Napoleónico

El Imperio Napoleónico llegó a ocupar un gran territorio en Europa occidental y central, entre los años 1804 y 1814. Gracias a las conquistas de Napoleón Bonaparte, los ideales de la Revolución Francesa se expandieron por los países europeos.

Coronación de Napoleón

El Imperio Napoleónico pertenece a la  Edad Moderna

 

El ascenso de Napoleón

Tras varios años de revolución, la población empezaba a estar cansada de las constantes revueltas y que su situación no mejorara. Por otro lado, los negocios de la burguesía no estaban obteniendo el beneficio normal debido a la agitación social y económica del país.

Y por si la situación interna fuera poco, las potencias absolutistas europeas atacaban Francia para acabar con la revolución. En estas guerras, destacaba un joven general, Napoleón Bonaparte, que en el campo de batalla se estaba ganando una gran popularidad.

Aprovechando el deseo de paz y de estabilidad de muchos ciudadanos franceses, este general se presentó como la alternativa ideal para poner fin a la Revolución Francesa y consolidar el progreso conseguido con la Revolución desde el gobierno.

Héroe para el pueblo llano y líder para la burguesía, Napoleón dio un golpe de Estado contra el gobierno del Directorio e inició la etapa del consulado. En 1802 se convirtió en cónsul vitalicio y, dos años más tarde, mediante un plebiscito, los franceses le otorgaron el título de Emperador.

Napoleón llevó a cabo numerosas reformas para consolidar su posición, a la vez que pacificaba el país. Impuso un gobierno fuertemente centralizado, estabilizó los impuestos, recuperó la relación con la Iglesia y creó el Código Civil. Este código eran una serie de leyes que regulaban la convivencia entre los ciudadanos. Estaba inspirada en el Derecho Romano e incorporaba las conquistas de la Revolución Francesa, consolidando el poder de la burguesía en la sociedad.

 

Las guerras napoleónicas

Napoleón, gran admirador de figuras históricas como Julio César o Carlomagno, soñaba con convertir a Francia en una potencia hegemónica en Europa y dominar un vasto territorio como ellos.

El emperador consiguió grandes victorias en la Europa central, donde su potencia militar era muy superior. Sin embargo, esta superioridad terrestre no se veía correspondida en el mar, donde el principal enemigo de la Francia napoleónica, Inglaterra, era mucho más poderosa.

 

El Bloqueo Continental

Inglaterra era un duro rival que contaba con una economía desarrollada (gracias al inicio de la Revolución Industrial) y una flota experimentada. Para lograr vencerlos, Napoleón puso en marcha el Bloqueo Continental, por el que cortaba el comercio de todos los puertos europeos con los ingleses. El plan era arruinar a Inglaterra para después poder invadir la isla.

Así, Napoleón obligó a los países bajo su influencia a no comerciar con Inglaterra, mientras que a los países neutrales los amenazó con una posible invasión. El único país que se opuso al bloqueo continental fue Portugal, aliado de Inglaterra.

Por ese motivo, las tropas napoleónicas entraron en la Península Ibérica. Aunque la intención inicial era ocupar Portugal, al final en 1808 invadieron a unos españoles que se levantaron en armas y consiguieron la primera derrota terrestre de los franceses en la batalla de Bailén.

Ese mismo año ocuparon Portugal sin mucha dificultad, pues la familia real de esta país se refugió en las posesiones portuguesas en América. Sin embargo, los franceses no estuvieron mucho tiempo en Portugal debido a los constantes ataques ingleses.

El bloqueo fue finalmente un fracaso. A pesar de que dañó las relaciones comerciales de Inglaterra, los ingleses pudieron subsistir gracias al comercio con la India y con Portugal. Además, la convulsa situación española le permitió a Inglaterra presionar a las Cortes de Cádiz para que permitieran el libre comercio de las colonias españoles americanas, lo que le abrió un amplio mercado.

 

El declive del Imperio Napoleónico

A partir de 1810, una serie de derrotas en el exterior, sumado a la represión policial y a la censura de los más críticos contra su gobierno, provocaron la pérdida de popularidad de Napoleón dentro de Francia.

La derrota más dolorosa para el ejército napoleónico ocurrió en Rusia, un país que intentaron ocupar en 1812 después de que el zar ruso no obedeciera el bloqueo continental y comenzara a comerciar con Inglaterra.

La ciudad de Moscú puso en práctica la estrategia de la tierra quemada. Un poco antes de que los franceses invadieran esta ciudad, la desalojaron por completo y provocaron un incendio intencionadamente. Así, a la llegada de los franceses no había nada de alimento ni de abrigo para descansar y reponer fuerzas.

En su retirada hacia Francia, en pleno invierno, el frío, el hambre y algunos ataques rusos esporádicos por la retaguardia causaron la muerte a miles de franceses.

Al poco tiempo, en el otro lado del Imperio Napoleónico, los españoles, con la ayuda de Inglaterra, consiguieron derrotar a José I. Los franceses tuvieron que abandonar la Península Ibérica.

Tras estas derrotas, las potencias absolutistas Austria y Prusia se unieron a Inglaterra para derrotar finalmente a Napoleón Bonaparte. En 1814 fue obligado a abdicar y se marchó al exilio a la isla de Elba.

 

Consecuencias del Imperio Napoleónico

  • El Congreso de Viena

Inglaterra devolvió el trono francés a los Borbones, esta vez a Luis XVII, hermano de Luis XVI, el rey que murió en la guillotina durante la Revolución Francesa. Además, las principales potencias europeas se reunieron para reconfigurar el mapa de Europa en el congreso de Viena.

  • El gobierno de los Cien Días

A pesar de estar en el exilio y de perder todo el poder en Francia, Napoleón aún no estaba acabado. La vuelta de los nobles emigrados durante la revolución, que pedían recuperar sus privilegios y sus posesiones, propició el clima perfecto para la vuelta del emperador.

Tras escaparse de la isla de Elba, recuperó el poder francés en lo que actualmente se conoce como el gobierno de los Cien Días. Tan solo cien días duró su vuelta a Francia, pues nuevamente fue derrotado en la batalla de Waterloo por distintos países europeos.

Finalmente fue exiliado a la isla de Santa Elena, en pleno océano Atlántico, donde murió en el año 1821.

  • El fin del antiguo régimen en Europa

A pesar de que en el Congreso de Viena se intentó volver a la situación anterior a la Revolución Francesa, esto duró muy poco tiempo. Durante el siglo XVIII, una oleada de revoluciones liberales sacudieron Europa derrocando a los monarcas absolutistas e imponiendo Constituciones para regular el poder de los gobernantes.

  • Movimientos nacionalistas

En algunos países, como fue el caso de España, la ocupación de los franceses provocaron movimientos nacionalistas contra esta dominación francesa. Además, en un primer momento, el carácter militar de la expansión napoleónica provocaría un cierto miedo a estas ideas liberales que se intentaron imponer por la fuerza.

 

Otros acontecimientos de la Edad Moderna

La Revolución Francesa
El Congreso de Viena