El Imperio Carolingio

El Imperio Carolingio se desarrolló durante la alta Edad Media en Europa. La figura más destacada es el emperador Carlomagno y su objetivo principal era recuperar la gloria perdida del Imperio Romano de Occidente.

Este artículo pertenece a la Edad Media

 

Origen del Imperio Carolingio

Tras la caída del imperio romano de Occidente en el año 476, los distintos reinos bárbaros dominaban Europa. El más importante de ellos fue el reino franco.

Con el tiempo, el poder de los reyes francos se fue debilitando en favor de ciertos nobles, que recibieron el nombre de mayordomos de palacio. A estos reyes, que pertenecían a la dinastía merovingia y que en la práctica no tenían poder efectivo, se les llamó “reyes holgazanes”.

Entre los mayordomos de palacio destacó Carlos Martel, que derrotó a los musulmanes en la batalla de Poitiers, alrededor del año 732. Esta batalla frenó el avance del Islam en Europa e impidió que se expandiera más allá de los Pirineos.

El hijo de Carlos Martel, Pipino el Breve, consiguió derrotar al último rey merovingio en el año 751 y se proclamó rey de los franco, dando comienzo a la dinastía carolingia.

A la muerte de Pipino el Breve, entregó una parte del reino a su hijo Carlomán y la otra a su hijo Carlos. Sin embargo, a los tres años, el primero falleció y Carlos heredó todo el reino.

 

Carlomagno

El rey Carlos, más conocido como Carlomagno, que significa Carlos el Grande, consiguió llevar al reino franco a su época de mayor esplendor. El gran objetivo de Carlomagno era recuperar la gloria de los mejores días del Imperio Romano, y tener un dominio y una influencia similar a la que tuvieron los romanos.

Con el cristianismo por bandera, consiguió importantes victorias que le permitieron anexionar otros pueblos a su reino:

  • Los sajones, que habitaban el norte de Alemania.
  • Los ávaros, en la zona de Baviera, Alemania.
  • Los lombardos, en el norte de Italia.

También llegó a cruzar los Pirineos para enfrentarse a los musulmanes en la península Ibérica, aunque sin mucho éxito. Tan solo consiguió una pequeña región en los Pirineos, que estableció como una marca defensiva.

Tuvo una estrecha relación con el Papado que, como recompensa por haber expandido el cristianismo y acudir a la llamada para luchar contra los lombardos, le nombró emperador en el año 800. De esta forma, nació el Imperio Carolingio.

 

Organización del Imperio Carolingio

Carlomagno dividió su Imperio en regiones llamadas condados, al frente de las cuales se encontraba un conde, con autoridad civil y militar, que era designado directamente por el emperador. En los condados la principal actividad era la agricultura, practicada por la gran parte de la población.

Los condados de zonas fronterizas y conflictivas, como la zona de los Pirineos, se llamaron marcas. Su objetivo era actuar como un muro de contención, de forma que los invasores no entraran en el Imperio. Al mando de las marcas, se encontraban los marqueses.

El poder del Imperio Carolingio era centralizado, es decir, correspondía al emperador. Dos veces al año, Carlomagno publicaba una serie de leyes conocidas como capitulares, que debían cumplirse en todo el Imperio.

Para controlar tanto a los condes como a los marqueses de que se estuviera cumpliendo las órdenes de Carlomagno, estos estaban vigilados por los missi dominici, que juraban fidelidad al emperador. Eran parejas formadas por un religioso y una persona laica que recorrían los distintos condados y marcas.

Los nobles obedecieron a Carlomagno ya que impuso un fuerte régimen, gracias a su ejército y a las fortunas que obtenía de las invasiones a otros pueblos. Sin embargo, cuando el poder central no era tan fuerte, se hizo más difícil controlar a la nobleza.

 

El renacimiento carolingio

Carlomagno se preocupó mucho por la cultura. Él sabía que los romanos, junto a los griegos, marcaron una época espléndida en cuanto al desarrollo de la cultura. Por ello, para perseguir su objetivo de recuperar la gloria del Imperio Romano debía apostar por la educación y la difusión del conocimiento.

Reunió en Aquisgrán a los personajes más sabios de su época y fundó la Escuela Palatina, donde se impartía educación a los futuros funcionarios de su Administración. En esa misma escuela, él mismo aprendió a leer y escribir, pues era analfabeto.

En las iglesias también se fundaron escuelas. Y en los monasterios se instó a los monjes a copiar los clásicos romanos y griegos, que acabaron por crear grandes bibliotecas.

Este desarrollo cultural vivido durante la época de Carlomagno se conoce como el renacimiento carolingio. A pesar del gran esfuerzo realizado, tan solo afectó a la nobleza y al clero.

 

Desintegración del Imperio Carolingio

Tras la muerte de Carlomagno en el año 814, el Imperio quedó en manos de su único hijo, Luis el Piadoso, quien no eran tan hábil ni política ni militarmente como su padre. La fidelidad de los nobles hacia el emperador se perdió y con ella, la organización política en la que estaba basada.

El reinado de Luis se caracterizó por continuas luchas con la nobleza, que pedía cada vez más autonomía en un extenso Imperio en el que el comercio y las comunicaciones eran prácticamente nulos. Los nobles más ricos comenzaban a formar sus propios ejércitos mientras que el ejército del emperador decrecía al perder la fuente de ingreso de las invasiones.

En el 843, cuando muere Luis, se firma el Tratado de Verdún, por el que el Imperio Carolingio se divide entre sus tres hijos:

  • Carlos el Calvo recibe la parte occidental, la actual Francia,
  • Luis el Germánico recibe la parte oriental, actual Alemania
  • y Lotario la parte que queda en medio de sus hermanos.

Con el tiempo, se acentúa cada vez más el debilitamiento de la monarquía en favor de los nobles, cuyo poder aumenta. Este tratado acabo con el sueño de Carlomagno, su Imperio nunca llegaría a ser tan importante como el romano.

Una nueva oleada de invasiones, esta vez por parte de pueblos como los eslavos y los vikingos, asola Europa. Esta situación de inseguridad y temor lleva a los campesinos a confiar más en los nobles, que tienen un ejército que puede defenderlos, y no en un rey distante y débil. De esta forma, llegamos a una época donde triunfa el feudalismo.

Solo la figura de Carlomagno y su extraordinaria personalidad pudieron mantener en pie un Imperio en una época tan complicada.

 

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