Las guerras médicas

Las guerras médicas son el conjunto de conflictos entre la antigua Grecia y Persia a principios del siglo 5 a.C. Forman parte de estas guerras algunas de las batallas más famosas, como la de Maratón, la de Las Termípolas o la de Salamis.

El origen del nombre guerras médicas están en la palabra “medos, así era como denominaban a los persas en la antigua Grecia.

Este artículo pertenece a la historia de la antigua Grecia

Fuentes históricas

Antes de desarrollar los acontecimientos de las guerras médicas es importante resaltar que las únicas fuentes históricas que disponemos de estos enfrentamientos son los escritos de Heródoto, considerado el padre de la Historia.

Heródoto era griego, por lo que es muy probable que las actuaciones de los griegos estén mejor consideradas que las de los persas. Además, no hay ninguna fuente persa con la que contrastar datos o hechos.

Causas y antecedentes

Persia, bajo el reinado de Darío I, se estaba expandiendo hacia la Europa continental. Ya había subyugado a los pueblos jónicos (en el centro occidental de la península de Anatolia), a Tracia y a Macedonia hacia el año 490 a.C. Parecían totalmente invencibles.

Sin embargo, había una región recientemente conquistada más rebelde que el resto del Imperio persa, y que no aceptaba estar gobernados por el rey Darío. Era la región de Jonia, unas colonias griegas en el centro de la costa oeste de la península de Anatolia.

Con la ayuda de las ciudades de Atenas y Eretria (no confundir con el Estado africano de igual nombre) consiguieron recuperar la autonomía y causar daños en el Imperio Persa, tomaron la ciudad de Sardes y la redujeron a cenizas.

Tras estos acontecimientos, el rey Darío decidió castigar a las ciudades rebeldes, recuperando cada una de ellas. Pero no solo se ocuparía de los jonios sino que también buscaría venganza a los que habían apoyado la rebelión.

Los persas eran el Imperio más grande conocido hasta entonces. No debería ser muy difícil vencer a los griegos, que no formaban un reino unificado y tienen menos población y menos riqueza.

Así comienza la primera guerra médica.

Primera guerra médica

En el año 490 a.C comienza a navegar una expedición persa en busca de venganza con el objetivo de derrotar a Atenas y Eritrea. Cuando llegaron a tierras griegas consiguieron vencer sin mucha oposición a Eritrea. De camino hacia la ciudad de Atenas, decidieron parar en Maratón.

La batalla de Maratón

Posiblemente se eligió la playa de Maratón como lugar de desembarco porque era una gran llanura en la que su caballería, la principal arma persa, podría dominar. La estrategia persa consistía en hacer salir al ejército rival de su ciudad y derrotarlo en campo abierto.

En el bando contrario, los griegos se enteraron de dónde iban a desembarcar. En ese momento existían dos opciones, esperar dentro de la ciudad para defenderse o esperarlos en la zona de desembarco. Tras debatirlo, se decidieron por la segunda opción.

El día 12 de septiembre del 490 a.C, los dos ejércitos acamparon en Maratón. Los persas, justo en la playa, y los griegos unos 1500 metros más lejos. Ambos tomaron una posición defensiva, y no tenían ninguna intención de empezar la batalla hasta que el rival no atacara.

La posición tomada por Atenas es fácilmente comprensible, pues estaban esperando los refuerzos de Esparta, que estaban celebrando una fiesta dedicada a los dioses, y tardarían unos días en llegar. Sin embargo, no se entiende por qué los persas no se decidieron a atacar, pues eran ellos los que querían invadir Atenas y tenían un ejército superior. Se estima que por cada soldado griego había dos soldados persas.

Se cree que los persas estaban esperando a una señal que indicaría que las puertas de Atenas estaban abiertas, ya que contaban con apoyo dentro de las murallas atenienses. Es importante comentar que todo el ejército de Atenas se encontraba en Maratón, por lo tanto, la ciudad estaba totalmente desprotegida.

Por lo tanto, parte del ejército persa se quedaría allí para entretener a los hoplitas griegos mientras que el resto iría directamente a tomar la ciudad cuando recibieran esa señal. Además de explicar la espera de los persas, esta estrategia también parece explicar por qué la caballería persa no interviene en la batalla en ningún momento. Lo más probable es que hubiera entrado de nuevo en los barcos.

El reembarco de la caballería persa pudo ser el detonante de la batalla, que empezó cinco días después, el 17 de septiembre. Los griegos, a pesar de que aún no habían llegado los espartanos, decidieron atacar, a pesar de que la infantería pesada era mucho más numerosa que ellos.

Los arqueros persas dispararon sus flechas mientras los hoplitas atenienses corrían hacia ellos, pero fue totalmente inútil. La formación de los griegos, en falange, permitía que los escudos cubrieran su cuerpo y el de sus compañeros a su lado. En el cuerpo a cuerpo, los hoplitas griegos que disponían de mejores espadas y armadura, se impusieron ante la infantería persa.

De esta forma, Atenas cosechó su primera victoria ante los persas.

La carrera de Maratón

Pero la batalla aún no había terminado.

La flota persa se estaba dirigiendo a Atenas, siguiendo su estrategia inicial, para conquistar la ciudad ahora que el ejército ateniense estaba en Maratón. Esto obligó a los hoplitas griegos a marchar durante ocho o nueves horas hacia la ciudad, inmediatamente después de acabar la batalla.

Es en este momento cuando se sitúa el origen de la prueba olímpica de la maratón (una carrera de unos 42 km) que seguramente conozcas. Un hoplita que cubrió los 42 kilómetros que separan Maratón y Atenas en el menor tiempo posible, y justo en el momento en que anunció que Atenas había ganado la batalla, murió.

Pero esto no es del todo cierto. Una vez más la leyenda ha resultado ser mucho más conocida que los hechos que realmente ocurrieron.

Por un lado, no fue solo un hoplita el que corrió desde Maratón hasta Atenas, sino todo el ejército por completo. Como ya se ha dicho, estaba en juego la defensa de su ciudad, pues los persas se dirigían hacia allí en barco.

Lo que sí es cierto es que hubo un mensajero, llamado Filípides, que corrió una gran distancia para avisar de la victoria. Pero no fue a Atenas, se dirigió a Esparta. Era importante comunicarles que ya no tenían que ir a Maratón, sino que debían ir a defender Atenas. Y además, fue mucho más impresionante que lo que generalmente se conoce, ya que la distancia entre Maratón y Atenas es de unos 213 kilómetros. ¡Increíble!

Finalmente, cuando los barcos persas llegaron, la ciudad ya estaba bien protegida y los persas optaron por retirarse aceptando la dura derrota, dando por acabada la primera guerra médica.

Segunda guerra médica

Tras varios años, el rey Darío murió y le sucedió en el trono su hijo Jerjes, quien continuó con la política de expansionismo de su padre. Formó un ejército mayor incluso que el anterior y en el año 480 a.C comienza la segunda guerra médica.

A su vez, los griegos, temiendo una nueva invasión por parte de los persas, formaron una alianza que implicaba a todas las polis griegas. El acuerdo consistía en que cada ciudad debía aportar tropas si los persas volvían a atacar Atenas. No se conoce ningún nombre de esta alianza, Hérodoto se solía referir a ellos simplemente como “los aliados” o “los griegos”.

Comandada esta vez por el propio rey Jerjes, la estrategia persa de este nuevo intento de invasión incluye tanto ataques por mar como por tierra. Para desplazarse hasta Grecia, los barcos persas navegaron cerca de la costa a la vez que marchaba la infantería.

Los griegos, anticipándose a los movimientos de los persas, decidieron parar a las tropas terrestres en Termópilas y al ejército naval en el estrecho de Artemisio, ambas batallas de forma simultánea. Nunca sabremos si el objetivo principal era destruir por completo al ejército rival o tan solo debilitarlo.

El ejército persa contaba con unos 1200 barcos, de los que prácticamente un tercio, naufragaron en una tormenta. Además, los persas decidieron que doscientos de estos barcos se desviaran para después aparecer por la retaguardia de los barcos griegos. Pero, por el camino, también naufragaron en una tormenta.

Aún así, los 270 barcos griegos eran pocos comparados con los 600 barcos persas. Los griegos aguantaron los enfrentamientos tres días en Artemisio y se retiraron con el anuncio de la derrota en la batalla de las Termópilas.

Batalla de las Termópilas

El rey Leónidas de Esparta situó a las tropas griegas en el desfiladero de las Termópilas. La idea era librar allí la batalla contra un ejército persa muy superior. Pero, gracias al reducido espacio en el que estaban, la caballería persa no podría intervenir y el número de soldados en el frente se igualaría.

Para ello, la batalla de Artemisio entretenía a la otra parte del ejército y aseguraba que no desembarcaran a sus espaldas y les atacaran por la retaguardia.

Sin embargo, fue atacando por la retaguardia la forma en que los persas se hicieron con la victoria. Un traidor griego les enseño un camino por el bosque alternativo al desfiladero, de forma que consiguieron acorralar a los griegos.

Ante esta situación, el rey Leónidas dejó marchar a todo aquel que así lo quisiera, pues la batalla ya estaba perdida y a los soldados que se quedaran allí solo les esperaba la muerte.

Siendo un gran ejemplo de la disciplina espartana, Leónidas permaneció allí junto a otros trescientos soldados espartanos. En este acontecimiento se inspira el argumento de la película “300”.

Batalla de Salamina

Tras la victoria, el ejército persa tenía vía libre para adentrarse en la Grecia central y conquistar cualquier ciudad. Tras un tiempo llegó a Atenas, que estaba totalmente vacía.

Después de la batalla de Termópilas, todos los habitantes atenienses se habían refugiado en la isla de Salamina. Y aunque la ciudad y la acrópolis de Atenas fueron saqueadas y destruidas por completo, no murió ninguna persona.

En el aspecto naval, los barcos persas continuaron su camino tras la batalla de Artemisio y se dirigieron hacia los alrededores de Salamina, donde esperaban los barcos griegos. La idea de los persas era derrotar por completo a la armada griega.

Sin embargo, el estrecho en el que estaba situada la flota griega les otorgaría una nueva victoria a los griegos, a pesar de estar en inferioridad numérica. Los pasos estrechos dificultaban el manejo de los barcos persas, mientras que los trirremes griegos estaban mejor organizados.

Esto supuso un importante revés a los planes persas para hacerse con el dominio de Grecia, pues le impidieron continuar con su invasión en la península del Peloponeso.

Batalla de Platea

El rey persa Jerjes decidió volver a Persia, dejando la conquista de los griegos en manos de uno de sus generales. A pesar de la derrota nava de Salamina, aún mantenían una fuerte posición en el continente y un gran ejército, que organizó su campamento cerca de la ciudad de Platea, una de las ciudades griegas conquistadas.

Los griegos, por primera vez, consiguieron formar un ejército prácticamente similar en números al de los persas, y situaron su campamento cerca del de su rivales. Ambos contendientes iban a esperar a que el rival atacara primero, pues querían conservar la posición defensiva.

Los persas lograron cortar los suministros del ejército griego. Los hoplitas espartanos comenzaron una retirada parcial que los persas entendieron como la rendición de los griegos. Sin embargo, cuando los persas corrían tras ellos, los griegos aprovecharon para formar una línea de batalla y atacarles.

Esta batalla se decidió en el momento en que los griegos consiguieron saquear el campamento persa. Ese mismo día terminó también la batalla de Mícala, en la que se destruyeron las naves persas que sobrevivieron a la batalla de Salamina.

La segunda guerra médica y los intentos persas por conquistar Grecia habían llegado a su fin.

Tercera guerra médica

Durante los siguientes treinta años seguiría habiendo enfrentamientos entre estos dos pueblos, pero ya de menor importancia. A partir de ahora son los griegos los que pasan a la ofensiva y realizan pequeñas incursiones en territorio persa, especialmente con el objetivo de mantener la seguridad en las colonias jonias.

En el año 449 a.C se firma la Paz de Callais, un tratado de paz que ponía fin a los conflictos entre griegos y persas.

Consecuencias

La victoria de los griegos permitió la preservación de su civilización. Quizás, si hubieran sido derrotados, el mundo occidental no habría heredado de la civilización griega contribuciones culturales tan importantes tales como la democracia o los Juegos Olímpicos, entre otras.

Como consecuencias más directas, la victoria hizo posible el gran desarrollo cultural que se vivió en la antigua Grecia, más concretamente, en el periodo de la Grecia clásica.

Además, permitió a Atenas consolidarse como la polis hegemónica en el mundo griego. En torno a ella, se formó la liga de Delos, una alianza con las polis más cercanas. Por otro lado, ante la amenaza del poder que estaba consiguiendo Atenas, se fundó la liga del Peloponeso, liderada por Atenas.

Estas dos alianzas se enfrentarían posteriormente en la guerra del Peloponeso.

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