La guerra del Peloponeso

La guerra del Peloponeso es el enfrentamiento entre la Liga de Delos, liderada por Atenas, y la liga del Peloponeso, comandada por Esparta. En definitiva, se enfrentan las dos polis más poderosas tras la victoria contra los persas en las guerras médicas.

Este artículo pertenece a la historia de la antigua Grecia

Antecedentes y causas

Tras la victoria en las guerras médicas, la situación en la Grecia antigua cambió. Esparta ya no era la único potencia militar. En la batalla de Salamis, Atenas se confirmó como una potencia naval.

Ambas polis estaban acumulando un gran poder y era de esperar que, en algún momento, sus áreas de influencia chocaran y se produjera un enfrentamiento entre ellas.

Hubo una serie de hechos que provocaron las primeras hostilidades:

La muralla de Atenas

Una de las primeras acciones que se llevaron a cabo en Atenas tras las guerras médicas fue la construcción de un muro defensivo alrededor de su ciudad, con la intención de poder defenderse ante una posible vuelta de los persas.

De este modo, a la hora de proteger su ciudad ya no dependerían tanto de la ayuda que le pudieran prestar los espartanos. En Esparta esto no sentó bien, pues ese muro dificultaría una invasión de sus vecinos en caso de que fuera necesaria.

La liga de Delos

Tras la victoria contra los persas, los atenienses formaron una alianza con numerosas polis griegas del mar Egeo y de la península Anatolia. Estas polis contribuían con guerreros y dinero mientras que Atenas se encargaba de dirigir las ofensivas contra el Imperio Persa (tercera guerra medica) y de proteger a sus polis aliadas.

Con el tiempo, esta relación pasó de ser una alianza a más bien una especie de Imperio.

Esparta, amenazada por el gran poder militar que estaba acumulando Atenas, fundó la liga del Peloponeso, liderada por ella misma y en la que se incluían las polis de la península del Peloponeso.

La revuelta de los ilotas

En el año 464 a.C Esparta sufrió un importante terremoto de gran magnitud que arrasó la ciudad. Una de las peores consecuencias, para ellos, fue la revuelta de los ilotas. Los ilotas eran esclavos de los espartanos, y eran tratados de una forma horrible. Se dice que por cada espartano había siete ilotas.

Descubre más acerca de la sociedad espartana en el artículo de Esparta. (Próximamente)

Para sofocar esta revuelta, los espartanos pidieron ayuda a otras polis griegas. En concreto, una de ellas era Atenas, quien envió unos 4000 hoplitas.

Rápidamente, en Esparta corrió la idea de que estos hoplitas pudieran apoyar a los rebeldes y tomaran la ciudad. Por este motivo, en cuanto llegaron se les ordenó volver a Atenas mientras que las tropas de otras polis sí tuvieron permitido luchar contra la revuelta.

Obviamente Atenas se sintió ofendida.

La primera guerra del Peloponeso

En el año 456 a.C, en el itsmo de Corinto, que conecta la Grecia continental con la península del Peloponeso se produce una disputa entre dos aliados de Esparta, Corinto y Megara. Atenas intervino pactando un acuerdo con Megara.

Esto, unido a todo los hechos anteriores, dio lugar a los primeros escaramuzas entre Atenas y Espata. Fueron 15 años de ataques esporádicos, que se conocen como la primera guerra del Peloponeso.

Terminó con la paz de los 30 años. Aunque, en realidad, las hostilidades nunca cesaron y una guerra mucho más dura estaba por llegar.

La verdadera guerra del Peloponeso

A diferencia de los conflictos anteriores, la guerra del Peloponeso es una de las guerras más crueles de la antigüedad. Es prácticamente una guerra civil, pues tiene lugar en territorio griego y entre personas pertenecientes a la civilización griega, cuyas generaciones anteriores habían luchado juntos contra un enemigo común, los persas.

Centrándonos en el aspecto militar, es muy importante entender el contexto en el que se mueven las dos polis principales que se ven implicadas en la guerra:

  • Por un lado, Atenas, que es una potencia naval y querrá llevar la guerra al medio en el que mejor se encuentra, el mar.
  • Y por otro lado, Esparta, que siempre ha sido considerada como una potencia militar. Sin embargo, su potencial se basa en el ejército terrestre.

1ª fase: guerra Arquidámica

Comienza en el año 431 a.C. Esta guerra recibe el nombre del rey de Esparta, Arquídamo II, cuya estrategia era invadir los territorios que rodeaban a Atenas. De forma periódica, los espartanos quemaban sus prados y sus cultivos, de forma que no pudieran practicar la ganadería ni la agricultura.

Tras arrasar, volvían a su ciudad para trabajar en el campo y controlar a los ilotas. El objetivo, quizás, era provocar a los atenienses para que salieran a batallar en campo abierto.

Pericles, general al cargo de las tropas atenienses, resistió a estas provocaciones. Lo cierto es que, gracias a su flota marítima, Atenas era capaz de abastecerse sin problemas.

Sin embargo, en el año 430 a.C todo cambió cuando una devastadora plaga asoló la ciudad. Prácticamente un tercio de la población murió, y lo que es más importante en tiempos de guerra, numerosos hoplitas fallecieron. Incluso Pericles sufrió esta plaga.

Sin Pericles en el mando, Atenas decidió tomar una actitud más ofensiva, y realizó incursiones en la península del Peloponeso aprovechando su poderío naval y desembarcando allí sus guerreros.

Por otro lado, los ilotas, que ya habían causado anteriormente, se dieron cuenta de que era posible escapar de Esparta cuando el ejército estaba luchando en los alrededores de Atenas. Uno de los sitios en que se refugiaron fue en la isla de Esfacteria, que Atenas había conseguido dominar.

Los espartanos intentaron recuperar el control de la isla y a los ilotas, para posteriormente llevarlos de vuelta a Esparta, pero fueron acorralados por los atenienses. Tras varias semanas, los espartanos se rindieron.

Un hecho increíble, ¡era la primera vez que un grupo de espartanos se rendía! Atenas utilizaría después a esos prisiones de guerra en las negociaciones de paz.

La paz de Nicias se firmó en el año 421 a.C y pretendía consolidar la paz durante 50 años en el mundo griego. Se establece la devolución de los territorios conquistados a la polis que los ocupaba, es decir, volver a la misma situación en la que estaba la antigua Grecia antes de la guerra. También, los prisioneros espartanos fueron puestos en libertad y pudieron volver a Esparta.

2ª fase: expedición a Sicilia

En el año 415 Atenas toma la decisión de invadir la isla de Sicilia. Cuanto más territorio poseía una polis, más recursos podía obtener y más preparada estaba para una posible guerra. Pero, en este caso no era nada fácil, ya que para los barcos de aquella época había una gran distancia entre la polis griega y Sicilia.

Esta oportunidad surge a partir de la petición de ayuda de la ciudad de Segesta, que estaba siendo atacada por Siracusa. Tras conquistar Siracusa, pensaban invadir la isla entera.

Sin embargo, Siracusa también pidió ayuda a sus aliados, entre ellos Esparta. De modo que de los cincuenta años que se esperaba que durase la paz, tan solo seis se cumplieron. La guerra continuaba, esta vez en Sicilia.

El resultado no pudo ser más negativo para la ciudad de Atenas. Después de dos años en los que ambos bandos consiguieron pequeñas victorias, la flota marítima ateniense fue destruida por completo.

3ª fase: guerra de Decelia

Pero Atenas aún no había sido destruida. Tras las escaramuzas iniciales practicadas por Esparta, hay un cambio radical en la estrategia ofensiva. Un cambio propiciado, sobre todo, por un general ateniense, Alcibíades, quien traicionando a los atenienses, se unió al bando espartano.

A partir de ahora, en lugar de atacar a la ciudad de Atenas, se va a atacar a su economía. Siguiendo esta premisa, se fortificó la ciudad de Decelia, situada en un punto estratégico, que impedía el trabajo en el campo durante todo el año y que solo permitía que Atenas se abasteciera por mar.

También, los espartanos liberaron a los esclavos que trabajaban en las minas de oro, de modo que Atenas se quedó sin una fuente principal de ingresos para costear la guerra.

Todo ello obligó a pedir tributos más elevados a sus aliados de la Liga de Delos. Ante este abuso, muchas de las polis aliadas se rebelaron. Además, Persia se alió con Esparta y le entregó oro y madera para ayudar a la construcción de más naves espartanas.

Por si fuera poco, en la propia Atenas comienza una revuelta a favor de Esparta que instaura un régimen oligarca, sustituyendo a la democracia.

El fin de Atenas parecía estar muy cerca, pero tendría que esperar unos años más.

Los atenienses a favor de la democracia habían escondido unas cien naves en la isla de Samos. Al mando se situó Alcibíades, que finalmente tuvo que huir de Esparta, y dirigiendo este destacamiento esperaba volver a ser aceptado por su ciudad.

Alcibíades logró derrotar a los oligarcas e instauró de nuevo la democracia en Atenas.

Sin embargo, los generales espartanos ya conocían los puntos débiles de Atenas y la forma en que podrían derrotarlos. Lisandro, al mando de una poderosa flota espartana, cruzó todo el mar Egeo hasta llegar a la costa asiática, donde se encontraba la fuente de suministro de cereales de Atenas.

En la batalla de Egospotamos, una batalla naval en el año 405 a.C, vencieron a los atenienses y se hicieron con el control.

Tras un largo asedio, Atenas se rindió debido al hambre en el año 404 a.C, finalizando así la guerra del Peloponeso.

Consecuencias

Esparta, a pesar de las críticas de algunos de sus aliados, respetó a los atenienses. No destruyó la ciudad por completo, sino que impuso su régimen de gobierno en la ciudad y pasó a ser una más en la liga del Peloponeso.

Con un perspectiva más amplia, podemos ver que al final, ninguna de los dos bandos sale beneficiado, pues hubo tanta destrucción y tanto desgaste que la hegemonía de Esparta duró más bien poco. Unos años más tarde, en el 371 a.C Esparta fue derrotada por Tebas.

Finalmente, la ausencia de una polis líder supuso la conquista de la Grecia antigua, con cierta facilidad, por parte de Filipo II de Macedonia.

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