Esparta

Esparta fue una de las polis más influyentes en la antigua Grecia. El valor de sus guerreros en batalla ha hacho que esta sociedad volcada en el arte de la guerra haya pasado a la historia.

Este artículo pertenece a la Grecia antigua

 

Esparta en la mitología

En la mitología griega, el fundador de la ciudad fue Lacedemón, hijo de Zeus, que dio nombre a la región. A la ciudad, en cambio, la bautizó con el nombre de su mujer.

Además, Esparta tuvo un importante papel en la guerra de Troya. De hecho, el rey espartano Menelao comenzó la guerra tras el rapto de su mujer Helena por parte del príncipe troyano Paris. Se decía que Helena era la mujer más bella de Grecia y las mujeres espartanas en general tenían una reputación de mujeres atractivas.

 

La historia de Esparta

Esparta está situada en la región de Laconia, también llamada Lacedemonia, en el sudeste de la península del Peloponeso. Los primeros asentamientos en esta región data del periodo Neolítico. Pero, la ciudad de Esparta, en concreto, parece que fue creada alrededor del año 1000 a.C.

Las reformas de Licurgo, durante el siglo VII a.C, sentaron las bases para el desarrollo de una ciudad, que posteriormente sería una de las más influyentes en la antigua Grecia.

Durante ese siglo, Esparta consiguió dominar toda la región de Laconia y, un tiempo después, anexionó la región vecina de Mesenia. La población de los pueblos derrotados que habitaban en esas regiones pasaron a ser esclavos de las espartanos.

A partir de entonces siguieron una activa política exterior hasta el siglo V a.C, un siglo que marcó el devenir de la antigua Grecia.

Participaron en las guerra médicas, en las que una alianza de todas las polis griegas logró defenderse de la invasión de los persas. Tras estas guerras, aumentó considerablemente la influencia de Atenas, que creó la liga de Delos, y se convirtió en la polis más poderosa. Esto supuso una amenaza para Esparta, que, a su vez, formó la liga del Peloponeso.

Ambas ligas se enfrentaron en la guerra del Peloponeso, que supuso el sometimiento de Atenas a Esparta. Esparta pasó a ser, por tanto, la polis hegemónica de la antigua Grecia. Pero, esta posición no duraría mucho tiempo.

En 395 a.C, se rebelaron Atenas, Tebas y Argos contra Atenas. Se inicó la guerra de Corinto, en la que también intervino Persia y que finalizaría en el año 387 a.C con la Paz del Rey. Esta paz establecía que Esparta seguiría dominando el mundo griego pero debería ceder las territorios que poseía fuera de Grecia a Persia.

Unos años después, en el 371 a.C, Esparta perdía la batalla de Leuctra contra la ciudad de Tebas, que anexionó la región de Mesenia.

Esparta dejó de ser una ciudad de primer nivel.

Y nunca más recuperaría su antiguo poder. Estuvo sometida a grandes imperios, primero a Macedonia y más tarda al Imperio Romano. Finalmente en el año 396 la ciudad fue arrasada por el rey visigodo Alarico.

En 1834 se decidió construir una ciudad sobre el lugar que ocupaba la antigua Esparta. Actualmente allí se encuentra la Esparta moderna.

 

Las reformas de Licurgo

Licurgo está considerado el legislador de Esparta que reformó la Constitución. Se trató de una reforma muy militarista y que hizo posible el dominio de esta polis sobre el mundo griego.

Se dice que hizo jurar a los espartanos que cumplirían las leyes hasta su regreso. Cuando salió de Esparta, se suicidó, de forma que sus ciudadanos deberían acatarlas hasta la eternidad.

Esta reforma se basan en tres principios básicos:

  1. El interés público y común tiene preferencia ante el interés privado.
  2. Un modelo de sociedad totalmente diseñado para entrenar a la población como guerreros.
  3. Una vida privada exenta de lujos.

Solo la aceptación y la asimilación de estos conceptos por parte de cada uno de los espartanos hizo posible el asombroso desarrollo militar que tuvo Esparta.

 

La sociedad

La sociedad espartana es una sociedad clasista e inmóvil. Estaba compuesta por:

  • Los espartanos o iguales

Constituían la aristocracia. Eran descendientes de los primeros pobladores y podían aspirar a cualquier cargo político.

Se dedicaban a la guerra, a los deportes o a la política, ya que estaba mal visto que desempeñaran un trabajo en el campo.

  • Los periecos o laconios

Eran hombres libres pero no tenían derecho a voto. Solían vivir a las afueras de Esparta, donde trabajan en sus tierras la agricultura o la ganadería. Algunos también se dedicaban a la artesanía.

  • Los ilotas

Eran hombres que pertenecían al Estado. El Estado se los concedía a los ciudadanos espartanos para que trabajasen sus tierras. Tenían unas condiciones mejores que las de los esclavos, pues podían casarse y tener hijos. No se podía comerciar con ellos.

Los ilotas realmente cargaban con toda la fuerza de trabajo en la ciudad de Esparta. En varias ocasiones protagonizaron revueltas que fueron duramente reprimidas por el ejército espartano.

  • El papel de la mujer

La mujeres espartanas disponían de una gran libertad que hubiera sido inaceptable en otras polis. Esto se debe principalmente, a que pasaban largas temporadas sin sus maridos, que estaban en la guerra. Debido a esto, ellas eran normalmente las que controlaban las tierras de su propiedad. Algunas de ellas incluso se encontraba entre las más ricas de la ciudad, pues heredaban todo el patrimonio si su marido moría en la guerra, lo que pasaba con frecuencia.

 

Organización política

  • La monarquía: gobernaban dos reyes, de forma que se complementaban. Cada rey pertenecía a una familia. Un miembro de esas dos familia no podía casarse con nadie de la otra familia.
  • La gerusía: un consejo formado por 28 ancianos mayores de 60 años y cuyo puesto lo ocupaban hasta su muerte. Elaboraban las nuevas leyes y juzgaban los delitos de los habitantes.
  • Los éforos: eran cinco miembros elegidos por la asamblea popular y cuyo rango era similar al de los reyes. Se encargaban de supervisar que todos los habitantes cumplieran las leyes.
  • La asamblea popular o Apella: cuando se le convocaban, acudían todos los iguales. Votaban a favor o en contra de las propuestas de los éforos y de la gerusía. Sin embargo, nunca lo debatían.

 

La vida diaria en Esparta: en busca de los mejores guerreros

La vida en Esparta no era nada fácil. Solo los mejores podían sobrevivir a los sacrificios que realizaba una sociedad para convertirse en la ciudad más temida en el mundo antiguo.

Comenzaremos desde el principio. Nace un nuevo bebé espartano, pero su vida aún no está confirmada. Una comisión de inspectores del Estado debe examinar al bebé. En caso de que tenga algún defecto físico, se le considera una carga para la ciudad y se le arroja por un barranco. Solo los mejores sobrevivirán.

Durante su infancia, se les enseña a superar su miedos. Si lloran son ignorados. También se combate su miedo a la oscuridad.

 

La agogé

A los sietes años comenzaba su educación, la agogé. Los niños se despedían de sus padres para pertenecer ahora al Estado. Pasaría a vivir en unos barracones comunales con otros niños que también estaban formándose. La agogé comprende desde los 7 hasta los 20 años.

En sus primeros años aprendían a leer y escribir, pero este sistema de educación estaba enfocado principalmente a formar guerreros. Por eso debían aprender a dominar el arte de la guerra y a manejar con soltura diferentes armas. Se les hacía entender la dureza del mundo: debían correr descalzos, dormir en camas que ellos mismos se hacían, comían lo mínimo imprescindible …

Era de especial importancia inculcar en las nuevas generaciones dos principios esenciales en la sociedad espartana: el rigor y la disciplina, tanto en el ejército como en su vida diaria.

También se les hacía hablar lo mínimo posible. Un buen espartano debía explicar sus ideas con claridad pero sobretodo de forma breve y concisa. Esto dio lugar a la expresión “laconismo”.

Si un joven no superaba alguna de las pruebas de la agogé perdía su derecho a la ciudadanía y pasaba a la clase social de los periecos. En cambio, si completaba la agogé con éxito a los 20 años ya podía poseer sus primeras armas y participar en la guerra. Sin embargo, tendría que seguir viviendo en los cuartes hasta los 30 años.

 

La vida adulta

La edad a la que se solían casar era a los 30 años, cuando ya disponían de más autonomía. El matrimonio también era esencial para los espartanos, pues implicaba que nacerían nuevos niños a los que formar como guerreros. Por eso, los solteros a esa edad recibían humillaciones públicas.

Otro motivo de humillación pública era la obesidad, que les podía llevar incluso a tener que abandonar la ciudad. Los espartanos seguían una estricta dieta de comidas prácticamente insuficientes pero nutritivas. Las comidas se realizaban con otras familias, formando grupos de unos 15 miembros. De esta forma se fomentaba la convivencia y la solidaridad entre los ciudadanos y se controlaba la gula, en esta cruzada espartana contra la obesidad.

Los soldados espartanos permanecían en activo hasta los 60 años, y estaban continuamente en alerta. Un hecho que dice mucho de la actitud de los espartanos es la ausencia de murallas que rodease su ciudad… Mientras que en todas las demás polis existía este elemento de defensa, en Esparta no les hacía falta porque estaban preparados para cualquier posible guerra.

 

Vencer o morir

Este era el lema de los guerreros espartanos: “Vencer o morir”. Igual de significativo era la despedida de las madre a los hijos que partían hacia una batalla: “Vuelve con el escudo o sobre él”.

Toda la educación espartana, todos los sacrificios que han hecho durante su vida cobran valor a la hora de la batalla. El rigor y la disciplina de los hoplitas ante las decisiones de Esparta y de sus generales les hace luchar hasta que no quede un adversario sobre el campo de batalla o ellos mismos pierdan la vida.

Una de las batallas más conocidas, gracias en parte a la película 300, y que mejor ilustran esta disciplina espartana es la batalla de las Termópilas, donde Leónidas al mando de unos trescientos hoplitas espartanos fueron acorralados y sabiendo que la batalla ya estaba perdida, siguieron peleando hasta su muerte.

Tras la muerte, en la necrópolis espartana, las tumbas solo llevaban el nombre del difunto si había muerto en el campo de batalla o si era una mujer que había muerto dando a luz.

 

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